El error comprendido: Fe de erratas

¿Qué es una errata?

 

 

Para los que nos dedicamos a la profesión escrita, el término «errata» es un elemento familiar en nuestro hacer y deshacer, sin embargo, y a raíz de haber publicado mi primera novela, El Diablo en su Escondrijo, he podido comprobar que no todo el mundo tiene claro lo que significa y cómo se intenta corregir, es decir, la fe de erratas. Pocos, muy pocos documentos impresos conozco que no cuenten en su interior con alguna, incluida mi susodicha novela, debido a ello, a que he comprobado que las tiene, he querido escribir este post, que cumple con una doble funcionalidad, enseñar a distinguirlas y comprenderlas –porque la errata, al contrario que la falta ortográfica, debe ser “comprendida”- y ejercer de fe de erratas de El Diablo en su Escondrijo.

Definición de errata.

Con el Diccionario de la RAE en la mano, copio textualmente: «equivocación material cometida en lo impreso o manuscrito», algunos se preguntarán en qué se diferencia de la falta ortográfica, se diferencia en la involuntariedad de la primera frente a la ignorancia de la norma ortográfica en la segunda, por eso aquello que os decía de “comprender a la errata”. Es imposible saber a ciencia cierta si el error que detectamos en un texto se ha hecho o no a propósito, por eso y tras mucho pensar al respecto (así de rara soy que elucubro sobre la razón de ser de la errata), he llegado a la conclusión de que lo más definitorio es que no contradice la norma ortográfica, impidiendo el entendimiento del mensaje. Es decir, el error no debe hacerte sangrar los ojos ni debe existir en tus manos, el impulso irrefrenable de marcar el papel con tus uñas, si esto ocurre, estás ante una falta de ortografía.

                                     Ej. Para no besarle, tube que girar la cabeza de forma descarada, en la comisión de lo que muchos denominan «cobra».

Dios, me ha costado escribirlo «¿Que queeeeeeeeé?» Esto es una falta de ortografía como un cachalote de grande, ya sabéis que es “tuve”.

                                     Ej. Vamos a ver a María haber qué se cuenta.

No puedo entender el significado de la frase porque contradice la norma ortográfica, lo correcto, “a ver qué se cuenta”.

La #errata no contradice la norma ortográfica, impidiendo el entendimiento del mensaje Click Para Twittear

Una errata se llama así porque se descubre después de la producción de un texto impreso, después de haber invertido una cantidad importante de dinero en un proceso de edición escrita, y a pesar de contar con sus centinelas, sus cazadores feroces conocidos como correctores de estilo, a pesar de una laboriosa corrección, las muy malditas se cuelan. O puede ocurrir como me pasó a mí en El Diablo en su Escondrijo, que la cajita en la que tenías que insertar el texto de la contraportada, no ofreciera una previsualización fiel a la real, en la que aparecieron misteriosos guiones separando sílabas de una manera absolutamente libre, libertina más bien, y que no pude comprobar hasta que no me llegaron las copias de imprenta a casa (copias fabricadas y enviadas desde Estados Unidos).

Como somos humanos y todos nos equivocamos, también y sobre todo cuando nos dedicamos a escribir, los profesionales de la edición de medios impresos pronto se vieron en la necesidad de excusar esta imposibilidad económica de repetir todo el proceso de producción de una obra o producto impreso, cayendo en la pérdida de cantidades enormes de dinero, tiempo y esfuerzo y crearon el concepto de “errata” y la manera de corregirlo, publicar una relación de dichos pequeños errores, lo que se conoce como fe de erratas.

Insisto en que más allá de que el concepto escape a una definición exacta, sí suelen coincidir en la apariencia de baile de letras, alguna fuga de tilde, guiones misteriosos o la duplicación o supresión de alguna palabra, pero yo soy partidaria de repetir todo el proceso de producción si estamos ante una falta gorda, aunque me arruine.

 

Diferencia entre fe de erratas y fe de errores.

Siguiendo el mismo criterio que desencadenó el nacimiento de la errata, el mundo del periodismo, en concreto la prensa escrita, ha creado lo que se conoce como fe de errores, que consiste en la publicación de una corrección de datos, una relación de informaciones erróneas que suele aparecer merodeando a las Cartas al Director y que a veces se confunde con la fe de erratas, pero ya veis que no tiene mucho que ver. Personalmente y como periodista profesional, en la fe de errores subyace cierta desidia a la hora de ejercer la profesión, que debe partir de una comprobación previa y exhaustiva  de los datos y credibilidad de las fuentes y eso se da en una fase de la creación de la noticia muy primitiva. En definitiva, si tu artículo o noticia aporta datos equivocados, lo has hecho muy mal y no hay fe que salve ese hecho, ni siquiera una de errores.

 

Fe de erratas de El Diablo en su Escondrijo.

Así que, como os contaba, subí mis archivos a CreateSpace, corregí mucho, mucho, lo prometo; quedé satisfecha, copié y pegué el texto en el cajetín de la contraportada, corregí guiones absurdos y cuando recibí la prueba de imprenta, apareció un guión terrorífico en medio del apellido de mi querido protagonista, Lucio Sarraceno, que aparece como “Sar-raceno”. Reconozco que dormí mal esa noche que decidí aceptar y comprender mi errata, pero confío en que 234 páginas de trama pesen más ante vuestras valoraciones.

Infografía

¿Qué es la errata?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Y tú? ¿Te habías parado a pensar por qué existen las erratas? ¿Les ofreces tu comprensión o eres implacable? Cuéntamelo en los comentarios y si te ha parecido interesante el post, no lo dudes, compártelo.

2 comentarios

  1. ¡Enhorabuena, Alma!

    Sí, enhorabuena. Te felicito por este acto de humildad que tanto les cuesta realizar a muchísimos escritores. Y es que reconocer que podemos errar en el buen hacer de nuestro trabajo parece que se hace más cuesta arriba cuando se trata de escribir. Y si nos estamos refiriendo a la labor de corregir un escrito y no se ha detectado tal o cual errata, ya es el no va más.

    Tanto los errores de contenido como las erratas (no reproduzco sus definiciones porque tú lo has hecho perfectamente) existen. Como dices, se cuelan desde el principio y nadie las ve hasta que es demasiado tarde en algunas ocasiones. Eso sucede porque, a pesar de encontrarnos en un estado de máxima concentración, la mente nos juega malas pasadas. A los errores en la escritura se les llama “lapsus calami” y se reconoce su existencia desde el inicio de la escritura de textos. En la actualidad, en la gran mayoría de las editoriales y medios de comunicación escrita, se ha reducido el número de trabajadores que revisaban los textos y es frecuente encontrar ingentes cantides de errores y erratas en ellos. Y eso sin referirnos a la autopublicación de libros o contenidos digitales, que es un terreno que se escapa del ámbito de la profesionalidad en muchas ocasiones. La permisividad de estos fallos tiene tres malas consecuencias: 1. Los textos están mal escritos (es evidente). 2. La calidad del mensaje que se quiere transmitir se resiente (obvio también). 3. Todo se pega, menos la hermosura. Si nos acostumbramos a pasar por alto estos textos “defectuosos”, corremos el grave riesgo de aceptar esos errores o erratas y podemos cometerlos nosotros tambien. No olvidemos tampoco que pagamos por muchos de esos textos y, en algunas ocasiones, cantidades que no justifican la ausencia de revisiones que minimicen los fallos. Deberíamos ejercer nuestro derecho como consumidor y reclamar cuando paguemos por contenidos mal redactados o con erratas. Sería una manera de inculcar la escritura correcta y rigurosa que nos permite aprender y disfrutar sin límites.

    Sin duda, hay que perseguir el error y la errata empezando por uno mismo la corrección y, acto seguido, por un revisor cualificado.

    1. Alma M. De Diego dice: Responder

      Gracias, Raquel, ya sabía yo que tenías mucho que decir al respecto: una aportación muy enriquecedora. Estoy de acuerdo en absolutamente todo lo que dices y prometo aplicarme el cuento en adelante. Muchas gracias por completarme.

Deja un comentario